lunes, 2 de marzo de 2009

UN DISGUSTO MONUMENTAL

¡Pero que es lo que pasa!... ha llegado a mis oídos que la fiesta de CARNAVAL de la PLAZUELA ha sido mejor que ninguna de las fiestas de carnaval a las que yo he asistido. Me invitaron a varias fiestas: en la primera había que ir disfrazado de PELO-PONESO, y claro como no tenía ni idea de peloponesos pues pasó lo inevitable, que no gané el concurso de disfraces. Me fui a la segunda fiesta a la que había que ir disfrazado de MONOSABIO; yo me disfracé de chimpacesa con aires de princesa y... mi sorpresa fue mayúscula cuando al llegar a la fiesta todos y todas iban disfrazados de toreros y toreras con unos espectaculares trajes de luces... y yo hice un ridi-total. Por último me presenté en la fiesta de carnaval de mi amiga la princesa de ORIENTE DE LARGOS PENDIENTES. Yo creía que allí triunfaría, pero no fue así... cuando llegué disfrazada de naranja china descubrí que todos los invitados tenían trajes maravillosos de flores de loto.
Así que aquí me tenéis con un enfado morrocotudo, por no haber disfrutado de vuestra estupenda fiesta de carnaval. Mi hermano DINDON me ha contado que la música era trepidantemente asombrosa, que los niños y niñas de la ESCUELA iban disfrazados para comérselos de bonitos, que las maestras, educadoras y educadores, y el personal del centro lucieron disfraces del más alto topete, que la gran DAMA ROSALIN brilló con luz propia, que la presentadora cautivó con su capa de una simpar prestancia en el momento de saludar a los grupos y darles pie a sus respectivas actuaciones.
Por todo esto os prometo que el año que viene, si mi salud me lo permite, iré sin duda alguna a vuestra fiesta. Por favor INVITARME de nuevo.
Desde el cielo, lleno de nubes y acuarelas, una amiga mía que seguro me estará viendo me ha escrito un poema muy relacionado con mi estado de ánimo; os lo voy a hacer llegar y ya me diréis si acertó de como me encuentro, allá va:
La cabra cabreada:
La cabra cabreada
está muy delgaducha,
ni come, ni bebe, ni se ducha.
Tiene más hambre
que los pavos de Andrés,
que se comían a picotazos
la vía del tren.
La cabra cabreada,
cada vez más delgada.
La debilidad enloquece,
la cabra está como una cabra,
ni engorda, ni crece.
Ya veis, ni como ni duermo... ni nada... ay! Gran Dama Rosalín y Lola Corazón de Amapola y Señora de las Mariposas, necesito vuestro consuelo y ánimos para poder salir de esta apatía de no haber participado en vuestro CARNAVAL.
Besos de carnaval y tod@s a bailar el vals. Eulaliesa. Marquesa de la Pata Tiesa.

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