domingo, 15 de marzo de 2009

EL REGRESO DESDE UN LUGAR INOLVIDABLE

¡Queridísima Marquesa! Gracias a Dios que usted ha hecho que pudiera salir del lugar donde me encontraba. Gracias a sus palabras en el blog de la Escuela, han venido a rescatarme, no sé que hubiera sido de mí, si me hubiera tenido que quedar en el lugar donde caí. No es que fuera un lugar horrible, ni mucho menos, ¡era precioso!, pero, me encontraba tan sola……

Verá, empezaré por el principio.
-"Un día después que los bebés se fuesen a casa con sus papás, yo decidí quedarme un rato más en la clase. Llevo tiempo queriendo saber más de la “Montaña Mágica” que hay en ella, esa que hace reír tanto a los bebés. Bueno, pues me quedé allí cuando todo el mundo se fue, y mi curiosidad me haría vivir una experiencia que creo que no olvidaré jamás. Debo reconocer que soy muy, muy curiosa, y ya mi madre cuando era pequeña, me decía que ser demasiado curioso, no era nada bueno.

Cuando me aseguré que todos estaban en otras partes de la Escuela, pegué mi oreja al suelo, encima de la Montaña Mágica, al principio no pasó nada, no oía nada, ni sentía nada, pero de pronto y no sé cómo fue, empecé a caer por un agujero que parecía no tener fin. Me sentía mareada, aterrada y de golpe fui perdiendo velocidad hasta que me encontré sentada en el suelo de un lugar extraño. Estaba oscuro, pero muy cerca, había una entrada desde donde salía una luz dorada preciosa . Me levanté y empecé a andar, muerta de miedo. Apareció ante mí, una cueva y un río de aguas transparentes, en él había una barca parecida a una góndola.

Aquél sitio me maravilló, y sólo deseaba regresar, para poder contarles a todos y todas aquél descubrimiento, pero me di cuenta que no sabía cómo volver y empecé a sentir miedo. Como no sabía qué hacer, ni por dónde ir, subí a la góndola y misteriosamente se puso a navegar. Era realmente un lugar mágico, la luz que desprendía reconfortaba el alma, las paredes tenían estalagtitas y estalagmitas y sonaba una música celestial.

Lo malo fue, que empecé a dar vueltas a esa cueva, una y otra vez, sin poder parar, ni bajarme, ni pedir ayuda, ni salir de allí, y así estuve no sé cuánto tiempo, a mí me pareció eterno, y sólo deseaba volver a la Escuela, volver con los bebés, me arrepentí de no seguir los consejos de mi madre y pensé que me estaba bien merecido, por curiosa. Pero a medida que pasaba el tiempo, las horas, los días, los meses, más triste me sentía, a pesar de la belleza del lugar.

Pero un día, oí como un aullido y pensé que ya me estaba volviendo loca, un aullido como de lobo, y unos cantares de pájaro y hasta creí oír el graznido de un pato y después el maullido de un gato y de pronto oí a alguien que me llamaba: Looolaaaa, Loooolaaaaaaa…………….. y empecé a gritar “Aquí estoy, aquí estoy”.

Casi me caigo de la barca cuando les vi, aunque parecía increíble, allí había un niño, un lobo, un pájaro, un gato y un pato, todos en la orilla, con una sonrisa en los labios. Ellos me ayudaron a volver, me contaron que habían ido a la Escuela, a contarnos el cuento de “Pedro y el lobo” y que pensaban quedarse en ella un tiempo, y que habían estado con la Marquesa y sabían de su preocupación y habían leído el blog y el mensaje de la Señora Marquesa de la Pata Tiesa, y así fue como investigando, dieron conmigo. Cuando caí por la Montaña, se me cayó un cascabel del zapato y eso era muy raro, porque yo nunca dejo mis cascabeles por ahí, les contaron mi curiosidad por la Montaña e hilando cabos, dedujeron que me encontraba debajo.

Gracias Señora Marquesa y gracias a Pedro, y al lobo, y al pájaro y al pato y al gato, por ayudarme a volver.
Desde mañana seré menos curiosa, pero a pesar de todo, me alegro mucho de haber estado dentro de la Montaña Mágica, ha sido una experiencia inolvidable.
Besos para todos.

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