¡Que alegría tan grande!, por fin tengo un ratito para escribiros, no os podéis ni imaginar a quien he conocido en un pequeño viaje que hice a Finlandia, donde no crecen las sandías ni de noche ni de día. ¿Os acordáis que os había dicho que estaban invitados a mi casa-palacio Don Circulín y Don Cuadradón?; pues bien, después de cenar nos pusimos a contar historias.
Ellos me contaron que han aprendido que no debemos cambiar a nadie a la fuerza, que si aceptamos a cada uno y una de las personas tal y como son, y les ofrecemos nuestra AMISTAD con sinceridad, respeto y educación, la magia del AMOR hace que mejoren, aprendan, amen y se emocionen. Yo por mi parte les conté que me encantaría hacer un pequeño viaje a Finlandia.
Mi hermano Dindón me animó a realizar ese viaje, y Chimpón me dio la dirección de unos amigos que tiene él en ese país, ¡claro! que cuando vi la lista de los amigos de los que se trataba me quedé "patidifusa". Eran los renos de Papa Nöel: Dasher-Brioso, Dancer-Bailarín, Prancer-Acróbata, Comet-Cometa, Cupid-Cupido, Donner-Trueno, Blitzen-Relámpago, Vixen-Juguetón y Rodolfo.
Cuando llegué a Finlandia no sólo me esperaban los aterciopelados renos, que por cierto hablaban todos ellos varios idiomas. También para mi sorpresa, había una niña muy guapa que brillaba como una estrella y tenía el pelo morado, un hombre con un maletín con forma de lienzo y una lupa, también estaba una encantadora dama con un hermosísimo pañuelo de seda, y una jovencita muy alta con un vestido lleno de corazones y mariposas.
Me saludaron con mucho cariño y se fueron presentando; primero saludé a la encantadora dama que tenía una sonrisa tan llena de vida que me sentí feliz por estar allí. Se llamaba ROSALIN. A continuación se presentó la niña que me dio besos volados y me llenó la carita de estrellas, y mi abrigo de azabache con botones de suspiros de mapache, se me quedó todito de color plata. El hombre del maletín me dio la mano y con su lupa me dijo: usted debe ser la hermana de Don Dindón y amiga de Chimpón, ¿verdad?. Yo asombrada y algo nerviosa conteste: ¡sí, sí!, y el dijo muy serio: ¡lo sabía!, lleva el anillo del Marquesado de la Pata Tiesa; y con su lupa me hizo una especie de bendición, y muy solemne dijo: ¡soy el Investigador!. Después de tanto sobresalto con el Investigador se presentó la jovencita Lola Corazón de Amapola. Era tan simpática y con una alegría tan contagiosa que la regalé mis pendientes de plata con forma de cascabel de mi tatarabuela "la Condesa de la Chatamarigüela".
Me llevaron a cenar al Jardín del Plenilunio. Fue una experiencia única estar con personas tan maravillosas. Creo que tienen tanta luz blanca que pueden hacer florecer la ternura, la paz y la fraternidad por donde pasen. Hablamos de muchas cosas, me contaron mil y una aventuras de Candela, el Investigador, de las clases tan divertidas que impartía Rosalín, del corazón tan grande que tiene Lola Corazón de Amapola, que por cierto los pendientes que la regalé se los puso en los zapatos, y le quedaban que ni pintados.
Me contaron que estaban intentando crear lazos de PAZ por todo el planeta; yo les dije que si les parecía bien que me dieran unas ideas, para que mi hermano y Chimpón pudieran llevarlas a la Plazuela. Rosalín, con una dulzura extraordinaria, me explicó que tenía contacto directo con la Plazuela, y que ya estaban trabajando para que los niños y niñas de la Escuela se unieran a los deseos de PAZ en el mundo, en el Barrio, en los Hogares y en todos los Corazones. Estaban también cenando Melchor, Gaspar y Baltasar, y su Paje Real, que se unieron a nosotros, pues venían de la Plazuela. Nos contaron maravillas de ella, y ¡por supuesto! conocían a mi hermano y a su ratoncillo. Me sorprendió que me presentaran a un niño y a su amigo lobo, que con mucho misterio me dijeron que hacían música y que muy pronto iban a ser conocidos en la Plazuela. Y como no me contaron más , espero que vosotros/as me informéis si aparecen por vuestra Escuela, aunque intentaré que mi hermano Dindón y su compañero Chimpón me cuenten algo más sobre este tema.
La cena fue amena, divertida y llena de anécdotas. Estaba todo riquísimo, pero para mi lo mejor fue el postre: piñones con girasoles y crema de palmera con trigo de la era.
Bueno me despido, me voy a la camita con mi pijama de hadas y mis patuquitos de monadas.
Besos de Eulaliesa, "la marquesa de la pata tiesa".
1 comentario:
Aunque había hablado una vez por teléfono con Candela, cuando la conocí en persona en Finlandia y me contó sus aventuras por varios lugares del mundo, me impresionó sobre todo como se desplazó desde Londres a Finlandia, ayudada por los renos y por mi propio hermano y Chimpón. ¡Como son!, nunca me han relatado esta historia, espero que el Investigador algún día se anime a contarla, aunque de momento se dedica a tomar zumos de pomelo con escaramujo de caramelo y disfruta de su año sabático. Bueno, me voy a jugar al polo por el bosque de mi marquesado, que nunca comemos queso asado. Eulaliesa.
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